Arturo Villarroel, el «Capitán Dinamita» de la Guerra del Pacífico

Arturo Villarroel, el «Capitán Dinamita», fue el personaje Chileno más popular, querido y mediático de la guerra del Pacifico, perseguido por los corresponsales de guerra de todo el mundo, cuando llego de vuelta a Santiago toda la ciudad salio a las calles a recibirlo, curiosamente olvidado hoy.

Arturo Villarroel Garezon, Nació en octubre de 1839, a bordo de la goleta “La Chilena” en Chiloe, hijo de Don Emiliano Villarroel, industrial maderero y su madre Doña Catalina Garezon, irlandesa asentada en USA

Un aventurero desde sus primeros años, a pesar de ser de familia acomodada y de tener una buena educación en Valparaíso, a los 13 años se va de la casa y se ofrece de voluntario en una guerra en Ecuador, desde allí recorre el mundo como tripulante en un velero, viviendo algunos años en Australia, China; México y Estados Unidos, en todos estos países siendo muy joven se dedica al comercio, a la minería y aprender tronadura y explosivos, En USA y China estudia una terrible Arma la “Mina Terrestre eléctricamente accionada”, llega a hablar perfectamente Ingleés, Francés y Chino Mandarín

En 1869 se traslada a Chile y es uno de los fundadores del Cuerpo de Bomberos, de Santiago

Arturo Villarroel se dedica esos años en Chile y EE. UU. a la minería y asesorías de perforación y tronadura, le va muy bien pero siempre regala lo que gana, importantes donaciones al cuerpo de bomberos e importación de miles de libros desde España los cuales regala a las escuelas y bibliotecas, nunca supo que hacer con la plata, excepto regalarla

Cuando empieza la «Guerra del Pacifico», se ofrece sin paga como experto en explosivos y empieza a ser conocido por su heroísmo, la cúspide de su fama la logra en la «Toma del Morro de Arica», el 7 de Junio de 1880.

El acceso al morro estaba completamente sembrado de minas de alta tecnología, se consideraba imposible subir por allí, sin embargo VILLARROEL PIENSA QUE SE PUEDEN DESACTIVAR, forma una pequeña patrulla nocturna de 4 chilenos y 2 chinos y desactiva en 3 noches casi el 40% de las Minas sembradas, formando algunos senderos. Le ruega al General más tiempo para desactivarlas todas, pero la orden es subir ¡¡¡AHORA!!!. Cuando el ataque Chileno empieza, Villarroel parte corriendo delante de los batallones, desplazándose bajo una lluvia de balas y señalando los senderos que había marcado, hasta lograr la «Toma del Morro», la alegría de los soldados es indescriptible, en su batallón, lo alzan en andas gritando ¡¡¡¡¡Capitán, Capitán, Capitán!!!!!, él era un simple contratista sin rango y sin preparación militar pero, allí mismo en el campo de batalla, por su heroísmo, el Coronel Lagos lo nombra Capitán de Pontoneros, un rango ad-honorem, sin paga, pero igual en dignidad que un Capitán del Ejército.

Allí se empieza a gestar a nivel mundial, la fama del “Capitán Dinamita” y sus hazañas son ampliamente cubiertas por los corresponsales de guerra chilenos y extranjeros

En ICA sus dos amigos Chinos muy afligidos le piden que salve a 8 chinos culíes, que por tratar de huir, van a ser fusilados en una de las haciendas cercanas, Villarroel, por su cuenta, junto con 4 chilenos voluntarios y los 2 chinos, se deslizan en la noche y logran rescatar a los 8 chinos. El «Capitán Dinamita» cubre su retirada sembrando previamente 6 minas las cuales estallan llevándose a algunos soldados peruanos que iban en su persecución, estos dejan de perseguirlos pensando que podría haber más explosivos adelante, esos 10 chinos lo siguen hasta la muerte. Allí empieza una extraña relación de amistad entre Villarroel y los chinos que van siguiendo al Ejército Chileno, el los llama “Gente noble con honor”.

Las hazañas del «Capitán Dinamita» son tantas como las descritas que es difícil resumir, por nombrar algunas de las más importantes

1)- En la marcha de Pisco a Lurín, encabezó un batallón de 40 soldados y 10 chinos que iba delante de la división Lynch. El coronel Lagos recibió de Villarroel 435 minas enemigas desarmadas, preparó caminos y pontoneó riachuelos y quebradas para que el Ejercito pudiera pasar

2)- En la Toma del Morro, Solar, Villarroel y su batallón desactiva todo el sistema de defensa peruano y también hacen volar varias instalaciones enemigas con estudiadas secuencias de explosivos

3)- En Miraflores, antes de la toma de LIMA, las minas eran manejadas a distancia, cosa que no preocupó al ya famoso «Capitán Dinamita». Todos fueron testigos de cómo avanzaba gateando o deslizándose por atrevidas pendientes, en medio de una terrible balacera, para cortar a corvo los alambrados desactivando el 100% de las minas

Lamentablemente un infante atarantado pasa corriendo y activa una secuencia de minas una de las cuales alcanza a Villarroel, destrozándole una pierna, que le debe ser amputada

El «Capitán Dinamita» y su batallón vuelven a Chile en noviembre de 1981, a su llegada Villarroel cabalgaba frente a su batallón con la Bandera de CHILE en alto y sus dos muletas en el arzón de la silla. Santiago se vuelca a las calles para recibirlo, el pueblo lo recibe frenéticamente a los gritos de ¡¡¡General, General, General !!!, el pueblo lo nombra simbólicamente, «General».

El Mercurio de Valparaíso noviembre 1981 señala: “Las madres, a su paso, levantaban en brazos a sus hijos y les decían: Míralo, ese es el «General Dinamita», tal vez hoy, gracias a él podrás besar y abrazar a tu padre”.

El comandante Dublé Almeyda le escribe, ”Un Saludo a su heroica merced, En los dos últimos despachos oficiales se hace una mención especial de los servicios importantes prestados por Ud. i se rinde tributo a su valor, inteligencia, abnegación i patriotismo desinteresado del que ha dado Ud. tantas pruebas».

En letras de Benjamín Vicuña Mackena (escribe 12 capítulos dobre él)
“No conozco en Chile una vida más heroica ni más apenada, ni más andariega, ni más romántica, ni más llena de aventuras, calamidades, sacrificios silenciosos, calladas abnegaciones y terribles polvorazos, que la vida de Arturo Villarroel, especie de salamandra incombustible que ha vivido siempre dentro del fuego o en un tibio rescoldo, como tortilla de pobre en fogón”

Villarroel recibió una pequeña pensión del gobierno de Chile y muere invalido, pobre y olvidado el 30 de mayo de 1907. Sus restos descansan en el Cementerio General de Santiago.

Fuente: Diario El Mercurio de Valparaíso 1981 y Benjamin Vicuña Mackenna Los Oficiales del Ejército y La Armada en la Guerra del Pacífico.

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